Opinión: La fuerza, el último recurso para mantener el status quo

En los últimos días se ha visto un actuar desmedido de varios policías en Chile. En un marco de tanta polarización y donde se vive un proceso político tan importante como un cambio efectivo de la carta fundamental en que se basan las leyes del país, es que la fuerza física del estado parece que se desborda. Mientras los cortes callejeros siguen, el nivel de violencia exhibido por carabineros sorprende. 

Por David Ortiz / Foto corresponde a octubre de 2019

En la columna anterior me refería a lo que entiendo como germen de la violencia desatada. Un fenómeno que emerge claramente de la intransigencia y rigidez de quienes tienen el poder político y económico para avanzar en los cambios que se piden. Reaccionar y rechazar cualquier tipo de modificación al sistema vigente.

Ahora con el actuar desmedido de carabineros queda más que claro. Aquí la postura y ejecución de medidas del gobierno van por seguir policializando todo, en vez de buscar soluciones políticas. La tibia agenda social que es un montón de cosas recicladas de otros gobiernos, ahora es totalmente desplazada ante una «derrota cultural» de quienes buscan cuidar el stablishment.

Si bien estamos habitando en un espacio donde parecen remecerse todas las estructuras institucionales y culturales, la verdad es que no tenemos nada concreto hasta ahora más allá de las posibilidades que se abren con la convención constituyente. Esto es lo que genera el pánico en los grupos dominantes. ¿Entonces qué aparece? La fuerza bruta.

Durante el verano hubo una esperanza de parte de los sectores conservadores de instalar el discurso de que el rechazo ganaba fuerza, cosa que se vino abajo en una parte por el desmoronamiento de todos los espacios optimistas de la apuesta comunicacional del gobierno cuando en Viña del Mar comenzó extra oficialmente la campaña del apruebo y cuando se les infiltró por un montón de espacios significativos del poder simbólico chileno, como lo es el Festival de Viña, un discurso disruptivo. Más allá del apruebo que fue más bien de los humoristas, hubo una distancia clarísima al Estado y la forma en que actúa, Mon Laferte es el mejor ejemplo de ello. Valiente.

Entonces cuando ya no tienen de dónde sacar argumentos racionales que sean efectivos para ganarse la opinión pública y cuando la puesta en escena del presidente y de las principales autoridades del Gobierno se vuelven tan tristes y patéticas, desmoronándose su autoridad sin siquiera llegar a cumplir el segundo año, es que tienen que salir a aplicar la fuerza. Sus gestos culturales no tienen efecto ya, porque el país donde funcionaban ya no existe.

Represión 

Durante el año pasado hubo muchísima discusión en los primeros días del estallido social por los protocolos de la policía. Hoy eso quedó totalmente en el olvido. Mientras las autoridades van y felicitan a los uniformados, les dan todo su respaldo y pasan por alto las víctimas civiles con pérdidas oculares, podemos ver que no hay voluntad de fiscalizar el comportamiento de carabineros en la calle.

Y es que la forma en que está construido el Estado se desmorona y debe ser reestructurada. Cuando la gente sigue en la calle y las manifestaciones recurren a la violencia (como decía en la columna anterior, dada la ausencia de canales institucionales para cambiar algo), es que las personas que trabajan para contener este desorden, que tienen seguros, equipamientos y el monopolio de la fuerza, salen a la calle a pegar, maltratar y reprimir.

Esto no lo digo sin fundamento, es cosa de ver los videos que han salido a la luz pública en estos días. En uno de ellos un carabinero empuja a una señora con muletas en Talca y en otro golpean a un anciano en Santiago. ¿Uso proporcional de la fuerza?

ONU, Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW) lo dicen. En Chile se han violado los Derechos Humanos y en las calles podemos ver que el uso de la violencia para reprimir aumenta.

Recordemos la entrevista que le hicieron al presidente en Uruguay, una de sus primeras conversaciones con la prensa. Puso muchísimo énfasis en que el Congreso pusiera énfasis a las leyes para «seguridad pública». Hoy en medio de un bajón de las bolsas, y cuando el peso decae, en vez de diversificar la matriz productiva, lo que vemos es que se aprueba la ley que permite «resguardar la infraestructura crítica» sin necesidad de Estado de Emergencia.

Un comentario

  1. La violencia, como recurso, suele aparecer en situaciones en las que el discurso dominante pierde terreno, se desestabiliza o carece. A falta de reconocimiento – en este caso de la gente, del pueblo-, violencia y opresión. A las buenas o a las malas, el “establecimiento” necesita converse a sí mismo, de que todavía tiene el poder, de que todo está “donde tiene que estar”. Pasa en los micro sistemas también -la familia, el colegio- Nada más triste, por supuesto. 😔 Importante exponerlo, intentar nombrarlo…

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