Cerro Blanco, los restos de una ciudad abandonada en medio del desierto

El yacimiento minero de Cerro Blanco está a 87 Kilómetros de Copiapó por la cordillera, entre Tierra Amarilla y Vallenar. Un lugar antiquísimo, cuyos primeros registros de explotación datan de 1750 y que esconde un rico pasado histórico y que hoy nos ofrece postales de abandono, nostalgia y más de una sorpresa.  

Por David Ortiz Zepeda / Revisa el contenido en formato Instagram-crónica @AntónimoCrisógono 

Llegar a Cerro Blanco no es muy fácil. Este pueblo minero abandonado está ubicado entre Tierra Amarilla y Vallenar, y para acceder a él puedes hacerlo de dos maneras. Una de ellas es por la ruta
5 norte pasado el peaje de totoral, en el kilómetro 728 a mano derecha en dirección a Copiapó o a mano izquierda en dirección a Vallenar, para luego avanzar por la ruta C-451. Después de 50 kilómetros se toma mano derecha a la ruta C-431 subiendo una cuesta para luego adentrarse a la quebrada que lleva a Cerro Blanco.

La otra forma de llegar desde Tierra Amarilla, antes de llegar a Los Loros, en el sector Pabellón debes tomar la ruta indicada a Cerro Blanco. Allí giras mano derecha y luego siempre vas girando hacia la izquierda. Pasarás un centro fotovoltaico y deberás sortear un camino que debes cruzar en un vehículo 4×4. No es muy fácil llegar, por lo que si puedes llevar a alguien que conozca la ruta te facilitará todo el trayecto.

Este antiguo poblado se ubica exactamente a una distancia de 87 kilómetros desde Copiapó, y está a una altura de 2.200 metros de altura sobre el nivel del mar. Al llegar te vas encontrando con antiguos trapiches, piques, marays y construcciones propias del trabajo minero que aquí data desde hace siglos.

Este sector es explotado hace tantos años que sus primeros registros de explotación son desde el año 1750 cuando se empezó a sacar oro, aunque fue una explotación menor. No es hasta que se encuentra cobre en esta zona que surge el primer poblado permanente: «La Amarilla».

Por ese entonces se vendía cobre al Perú, en la época colonial, pero el mercado cambió en el siglo XIX entran los ingleses al negocio, ya en tiempos republicanos, es entonces que el cobre tuvo destinos tan lejanos como La India. Incluso los británicos construyeron una línea férrea que conectaba el puerto de Carrizal Bajo con las quebradas que conectan Cerro Blanco con las planicies ubicadas a la altura de Totoral.

Edificios

Estos fueron los años de esplendor de Cerro Blanco cuyos ecos se mantuvieron hasta mediados del siglo XX. Ya por ese entonces el poblado estaba en franca decadencia. Hoy sólo quedan vestigios del pueblo donde destacan la iglesia y la oficina postal.

La iglesa está en muy mal estado, pero impresiona en medio de las terrazas que forman los zócalos que la acompañan, los que a su vez albergaban residencias y otros edificios de la ciudad, que debió tener un aspecto escalonado.

El templo mantiene un altar, pese a su mal estado, el cual es mantenido por los ex habitantes que recurrentemente vuelven a Cerro Blanco a revivir pasajes de su vida. Hoy el altar se mantiene lleno de figuras.

En las paredes existen rayados que datan de hace casi 70 años de clases de lectura impartidas cuando el pueblito empezaba a ser abandonado.

La oficina postal es un espacio bastante tétrico, todavía quedan restos de elementos que eran parte del diario vivir en el poblado. Todavía se conserva el antiguo papel mural de una de sus habitaciones.

 

Referencias:

Gutiérrez Bermedo (2018) La Vida en Cerro Blanco. Primera Edición, Copiapó, ProCultura. 

Agnes Dransfeld-Carla Piazzoli y Arnold Dransfeld (2017), Iglesias Patrimoniales de la Comuna de Tierra Amarilla. Primera edición, Copiapó, ProCultura. 

Un comentario

  1. Naci en Cerro Blanco hace 58 años, pero no recuerdo nada, me trajeron pequeña a Copiapó, siempre e querido volver mis padres, abuelos, tios, hermanos vivieron allí y tienen muchos recuerdosRuth

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *