Cuando el cólera asoló Copiapó

En 1888 la peste asoló Copiapó. El culpable: el cólera. En ese tiempo donde la sanidad pública era precaria y la ciencia no había avanzado tanto, la enfermedad causó estragos en la capital regional. Un evento del que todavía quedan desconocidos vestigios en el sector Campo Marte, de la Población Balmaceda norte. Un hecho interesante de recordar que habla sobre las epidemias, las siempre han sido parte de nuestras sociedades.

Por Vidal Naveas Droguett / Imagen destacada: Caricatura que muestra al presidente Balmaceda liderando el proceso de lucha contra el cólera. Fuente: Biblioteca Ministerio de Salud.

Imagen referencial de carro morturio en la zona central de Chile a finales del siglo XIX.

Hay una larga lista de enfermedades, pestes y epidemias que han afectado a la población chilena, como ejemplo las del cólera: aparecida entre los años de 1886 y 1887.

Otra peste recordada, es la viruela que atacó a los centros urbanos más importantes de Chile, Santiago y Valparaíso, ciudades que llegaron a perder hasta el 5 por ciento de su población.

La viruela, peste incontrolable, según las estadísticas en los seis años de 1890 a 1896 hizo morir a 24.618 personas, y entre 1905 y 1906 fue de 14.000 chilenos.

El Cólera en Copiapó

Las primeras manifestaciones del cólera, aparecieron en diciembre de 1886, bajo el gobierno de don José Manuel Balmaceda, quien hizo cerrar la frontera con Argentina, donde el foco era muy potente, pero la peste ya estaba instalada en Chile, cayendo sus primeras víctimas en San Felipe y Los Andes. La peste no perdonaba a nadie, niños, mujeres y jóvenes; hombres, ricos y pobres; todos eran devorados en pocos días por la  infernal enfermedad. Según las estadísticas los muertos en Chile en esa oportunidad fueron de cuarenta mil personas.

A Copiapó, la peste del cólera llegó en marzo de 1888. Para aislar a los afectados, se construyó con urgencia pabellones para atender a los enfermos terminales, fueron quemadas las ropas que usaban y los muertos acarreados en carretas hasta las afueras de la ciudad. No se permitió que los fallecidos fueran sepultados en el cementerio, por lo cual se usó un sitio eriazo y bien alejado del poblado como cementerio, esos campos mortuorios eran conocidos como lazaretos.

Uno de esos cementerios, hoy se encuentra en medio de una de las poblaciones de Copiapó: la calle Campo de Marte en la población Balmaceda Norte. Hubo de pasar casi setenta años para usar el lugar como apto para construir viviendas.

Una antigua vecina del sector me afirmó que, la primera habitante de ese sector fue doña Agustina Morales.
Entre sus recuerdos, dijo: “no había nada, todo era un peladero, construimos nuestra casa en los límites de la chacra de los Guggianna”… “Era muy común ver desde la calle, el lavado de ovejas que hacían sus dueños en la acequia que bordeaba los límites del último callejón…”“Por allí pasaban los ganados que iban a la estación de ferrocarriles, desde allí partían al norte, a las salitreras; venían desde Argentina después de haber cruzado los pasos fronterizos…” Se refería al callejón de Los Toros, que aun existe.

En paralelo estaba el callejón Campo de Marte, el cual no tiene ninguna relación con militares en el lugar, desfiles, campos de entrenamiento o maniobras.

Simplemente su nombre verdadero había sido antes Campo de Muerte, el cual con el tiempo fue cambiando de nombre, hoy su nombre es Campo Marte.

Según el testimonio de algunos vecinos, hasta el año 1957 había cuatro casas de barro, totoras y maderas. Aún quedaban algunos cercados y alambradas del viejo cementerio, la puerta de entrada estaba en las cercanías de las calles Colo Colo y Circunvalación y donde según el mito popular, había un entierro; se dice que había una gran campana de oro.

Hasta nuestros días, aún no se ha hecho un levantamiento de los restos mortuorios existentes en el lugar. Con regularidad se encuentran despojos y restos de cadáveres que los vecinos del lugar, sabedores de la situación, cosa que toman con mucha naturalidad.

El cólera una infección diarreíca aguda causada por los serotipos O1 y O139 de la bacteria Vibrio cholerae.

Texto original:

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