La Provincia de Chañaral con su patrimonio, un rincón en el desierto para conocer cuando pase la cuarentena

En un momento va a pasar la cuarentena, y vendrá el verano y todo será diferente. Para ello una alternativa desconocida en turismo, pero espectacular es la ruta turística de la Provincia de Chañaral, en la región de Atacama. Esta zona ha sido escasamente explorada, a pesar de poseer increíbles paisajes de Cordillera a mar, los que han sido catastrados y mapeados con la idea de aportar a su conocimiernto y aumentar las visitas en diferentes épocas del año.

Esto en el marco del proyecto financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de Atacama: “Diseño de una ruta turística y plan estratégico de turismo Provincia de Chañaral”, ejecutado por la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC).

El recorrido, que se recomienda realizar con un guía o agencia de la zona, parte en la localidad de Inca de Oro, comuna de Diego de Almagro, donde se encuentra un módulo de información diseñado por el equipo dirigido por Osvaldo Moreno, director del Magister de Paisaje de la escuela de Arquitectura de la PUC.

Para llegar a Inca de Oro, se recominda viajar desde Copiapó al norte por la ruta C-17.Se trata de un poblado que preserva, casi intacta, una arquitectura de principios del siglo XX, caracterizada por casas de un piso de fachada continua y construidas en base a adobe, madera y techos de zinc. Estas son de cuando Inca de Oro, entonces conocida como Cuba, destellaba de abundancia y desenfreno debido al boom de la minería de plata y oro, alcanzando las 2.324 habitantes según el censo de 1940.

Este punto de partida contiene toda la información necesaria para dimensionar la riqueza de estos parajes donde la herencia cultural, el patrimonio minero y las bellezas naturales abren la perspectiva de itinerarios diversos que se pueden explorar entre uno y tres días.

Se trata de un viaje al pasado minero de este territorio a través de la reconocida ruta minera. El guía local Fidel Arancibia, que puede encontrar en el almacén Eca o en el restaurant “El Pirquén”, es la persona indicada para mostrar esta fascinante ruta.

Si se cuenta con un poco más de tiempo, se recomienda contactar a la Asociación de Guías de Atacama  para visitar el salar de Pedernales o conocer el sector denominado la Viñita, verdadero oasis que conserva Don Eliseo, un ermitaño que hace viños en el desierto.

Otra opción , hacia el Noreste de Inca de Oro, tomando la ruta C-253, es la Finca de Chañaral que se emplaza el medio de la quebrada Chañaral Alto. Este lugar que es parte del camino del Inca (Qhapac Ñam) se caracteriza por sus escarpadas laderas rocosas y un fondo de valle poblado por árboles y arbustos poco comunes en esta parte del desierto. Data de tiempos pre-hispánicos cuando los mensajeros de la civilización Inca o Chasquis lo utilizaban como Tambo o lugar de descanso y recarga de agua y comida.

El regreso se puede hacer por la costa, movilizándose por la quebrada de Flamenco, o tomar la carretera que pasa por la ciudad de Chañaral y visitar las agradables playas que caracterizan la costa de Atacama, pasando por balnearios bien equipados.

También se recomienda hacer una parada en el sitio Granito Orbicular, en la comuna de Caldera, rareza geológica particular de las costas de la región y en la playa las Lizas que posee interesantes pictogramas de la cultura Chango. Sin duda faltará tiempo para conocer más en detalle esta zona poco documentada de la región que ofrece una alternativa de alto interés para el desarrollo del turismo. Para tener una idea de los parajes naturales, sitios arqueológicos y lugares históricos que usted puede visitar le recomendamos visitar la página www.rutachañaral.cl

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