La libertad de expresión y derecho a informar ante el control exacerbado

La disposición de exigir iniciación de actividades para acreditar prensa en la pandemia, excluye a muchos medios alternativos y comunitarios. Esto en la práctica se suma a un trato desfavorable hacia las plataformas desde la comunicación crítica, la cual se ha agudizado desde el estallido social del 2019. Es necesario cuestionar y rechazar este tipo de acciones lesivas contra libertades fundamentales sin distinción del color político de los gobiernos que administran el aparto público, sea cual sea el grupo que esté con el poder. 

Por David Ortiz Zepeda 

Desde el estallido social ha habido una mala relación entre el poder político y la prensa, sobre todo hacia la prensa independiente desde los agentes de estado y algunos personeros de gobierno. El hablar golpeado, reducir espacios de diálogo y muchas veces salir a agredir directamente.

Esta mala relación tiene expresiones en cifras.

Es así como durante el verano se conoció un informe de la Fundación Datos Protegidos y el Observatorio del Derecho a la Comunicación, con el apoyo de académicas del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, y en el que se dio cuenta de 138 casos de ataques, amenazas e intimidaciones a trabajadores y reporteros de todo tipo. Los datos hablan de 90 casos de lesiones y 2 casos de mujeres periodistas obligadas a desnudarse en comisarías.

Una realidad que se ha mantenido con la crisis del Covid. Recordemos lo que ocurrió en la Plaza Baquedano en Santiago, donde se llevaron a toda la prensa que fue a cubrir la manifestación el primero de mayo o en Valparaiso donde el intendente demandó al presidente del colegio de periodistas de esa región cuando la policía lo tomó detenido mientras reporteaba una manifestación en la misma fecha. Control exacerbado, control a la expresión, control y reducción de la libertad. Junto a la crisis sanitaria y la crisis económica, vivimos también una crisis donde se tensionan muchos derechos fundamentales.

Libertad de expresión

Es en un contexto pandémico se esperaría un mayor fomento al trabajo de la prensa, sobre todo cuando se apela principalmente al auto control para no salir a la calle y evitar la propagación del virus. En un espacio democrático, sería lo lógico al menos considerar garantizar la información. Para ello se permite que haya circulación de prensa, ahora bien se redujo a quienes puedan acreditar, se comenzó a exigir desde el 12 de junio la iniciación de actividades en contexto de cuarentena total (como ocurre en Santiago y Valparaíso). Esta limitación deja fuera a prensa independiente, periodistas corresponsales y medios comunitarios.

El potal periodístico Interferencia destaca que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dado que habría una eventual discriminación hacia “todas aquellas personas que ejercen el periodismo sin haber formalizado su actividad ante el Servicio de Impuestos Internos”. Se entiende la voluntad de minimizar los desplazamientos, pero claramente hay una discriminación en este caso particular. Lo grave de esto, es que en medio de todas las cuarentenas existen eventos que se deben cubrir e informar, y para ello se debe garantizar el acceso de la prensa.

Esta medida fue rechazada también por el Colegio de Periodistas, que en una declaración pública puso énfasis en que la credencial de esta organización: “Es la acreditación oficial del órgano colegiado que identifica a las y los periodistas profesionales y que cuentan con los requisitos establecidos en el Artículo Nº5 de la Ley Nº 19.733 sobre libertades de opinión e información y ejercicio del periodismo” y destacan que: «la medida de Gobierno propicia limitaciones del ejercicio de medios comunitarios y alternativos que se desempeñan en sus territorios, afectando a las comunidades en su legítimo derecho a la información en tiempos de pandemia. Es por ello, que el Colegio de Periodistas en defensa de este principio emplazó a las autoridades vía oficio revertir esta instrucción«, como lo destacan en un comunicado emitido por la entidad.

La medida ha sido rechazada no solo en el país, incluso se manifestó al respecto la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP). «Margina aún más a los medios más pequeños, que no cuentan con la estructura económica de las grandes empresas favorecidas», señalaron en una declaración de prensa de este martes 16 de junio.

Atacama

En Atacama se vive un momento complejo en la prensa local. Si bien hay muchas plataformas y medios de comunicación, es difícil mantener los avisajes y en el último tiempo se han despedido a trabajadores de medios de comunicación como diarios y se han acabo corresponsalías de algunos medios nacionales. Por otro lado la diversidad de discursos y tendencias no es mucha.

Es en este contexto donde una medida así podría desproteger aún más a reporteros independientes, quienes entregan un servicio social al ejercer la comunicación generando información desde el «lugar de los hechos».

Esto se suma al atropello en muchos sentidos a quienes ejercen la libertad de expresión y la libertad de informar, desde voces críticas e independientes. Ejemplo de ello fueron las agresiones recibidas por reporteros gráficos y periodistas en el último trimestre del año pasado por parte de agentes del Estado, a las cifras destacadas al inicio de esta columna debemos destacar los casos de periodistas golpeados y fotógrafos detenidos mientras trabajaban cubriendo manifestaciones en Copiapó.

La comunicación es un valor fundamental en el ejercicio de la democracia. Entendiendo a la democracia no como esa institucionalidad representativa, sino como una dimensión de la administración del poder por el colectivo. Ese espacio que debería ser un ejercicio de libertad y voluntad entre iguales. Algo que parece alejarse….y alejarse en un tiempo de control exacerbado.

Limitar la condición de prensa sólo a empresas que tienen su iniciación en el Servicio de Impuestos Internos, es desmerecer el rol social del trabajo de mantener informada a la comunidad. En caso de cuarentena total en Atacama, esto afectaría a medios de prensa nuevos en la región.

Un ejemplo de ello es DifundeAtacama, un medio que sigue una línea de cobertura más alternativa y que en caso de haber cuarentena total en Atacama (esperemos que no haya) quedaría fuera de esta exigencia. «Medios como Difunde Atacama no solo cubre la pandemia, sino que otro tipo de noticias y si eso pasa de noche no podremos desempeñar nuestro trabajo», señala su director Israel Chávez.

Es necesario cuestionar y rechazar este tipo de acciones de tipo lesivo contra libertades fundamentales sin distinción del color político de los gobiernos que administran el aparto público. En un estado que se dice de derecho, el derecho a la información se debe garantizar, más aún cuando hay temas de salud y derechos humanos en cuestión.

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