El día en que arribaron los restos de Pedro León Gallo hasta Atacama

En 1877 murió Pedro León Gallo, ¿dónde lo velaron y qué recibimiento tuvieron sus restos en Atacama? Conócelo en la siguiente crónica histórica redactada por el escritor Víctor Munita Fritis.  

Por Víctor Munita Fritis 

La muerte de Pedro León Gallo fue a los 47 años, el día 10 de diciembre de 1877 en Santiago, aunque “se dice” que fue en París, Francia. Todo Chile mantuvo sus banderas a media asta; el cadáver fue embalsamado y trasladado desde la estación F.F.C.C. de Santiago hasta la de Valparaíso, en donde fue recibido por el intendente y embarcado en el vapor “Lontué” el que atraco en el puerto de Caldera el 22 de diciembre de 1877, en donde las banderas constituyentes se confundían entre las chilenas.

Sus restos fueron conducidos hasta la iglesia de San Francisco, allí se le quitó la doble tapa que lo cubría y a través del vidrio, la comunidad entera pudo contemplar sus restos y despedirlo con viva emoción. Los ex combatientes de la revolución formaron una guardia de honor portando el estandarte que ocuparon durante toda “La Revolución del 59” junto a la bandera histórica de Copiapó, además cubrieron el féretro con la de Chile.

El largo cortejo para transportar los restos al cementerio tuvo el siguiente orden:

1. La escuadra de la sociedad de artesanos; 2. La escuela fiscal Nº 4; 3.- La escuela fiscal Nº 3; 4.- La escuela fiscal Nº2. En ambos costados la de la urna mortuoria le acompañaba una delegación de la escuela Bruno Zavala y luego lo seguían sus familiares; 5.-Municipalidad de Copiapó y Caldera; 6.- El directorio de la Sociedad de Instrucción Primaria; 7.- El cuerpo de profesores del Liceo de Hombres; 8.- Representantes de la prensa y Club Copiapó; 9.- Círculo Literario; 10.-. Sociedad de Beneficencia Italiana 11.- Colonias Extranjeras; 12.- Sociedad Protectora; 13.- Sociedad de Artesanos; 14.- Alumnos del Liceo; 15.- Sociedad Industrial; 16.- Completando el cortejo una numerosa columna compuesta por la sociedad civil en general.

En el cementerio de Copiapó las palabras las dieron: Carlos María Sayago, quién representaba a la comisión del pueblo; el intelectual Valentín Letelier representante de la Soc. de Instrucción Primaria; Rafael Vial al círculo literario; el historiador Pedro Pablo Figueroa a la Soc. de Artesanos; Luis V. Larrahona al Club Copiapó y a la Logia Masónica Orden y Libertad Nº3 de Copiapó y Don Olegario Olivares a los amigos.2

La muerte de Pedro León Gallo

¡La muerte!… ¡El silencio y el misterio!
¡Siempre la tumba! ¡Incomprensible arcano!
¡El pueblo, silencioso y abatido,
viene a llorar la muerte de un hermano!

¡Morir! ¿Por qué morir el genio osado,
la muerte audaz de irradiación divina?
No, no muere, ¡que al ser privilegiado
para la gloria, el cielo lo destina!

¡Qué otra cosa es la muerte, sino un sueño!
¡Dejadlo que repose en dulce calma!
¡Duerme! Es un héroe, ¡mas dejad que duerma
mientras aviva su tristeza el alma!

Fue su vida, la del martirio,
gloria sublime y pesadumbre amarga…
¡Dejadlo en paz sobre su lecho frío,
término ya de su pesada carga!

Cumplida su misión en este suelo,
fue un ciudadano libre, un hombre honrado,
la patria lo llora, y su más bella lágrima
es tricolor, ¡es honra del soldado!

En vano el hombre se lamenta, ¡en vano!
¡Todo, el tiempo inmutable lo borra
la muerte! Idea triste, idea amarga.
¡Todo, todo concluye en la tumba!

Pueblo de Copiapó, no más llanto
empañe vuestros ojos. Es la muerte
para el alma el principio de otra vida,
y del cuerpo, el reposo, frío, inerte.

En la patria inmortal el héroe vive,
genio del bien, en homenaje al mundo
bendice eternamente su armonía
entre las ayes del dolor profundo.

El que ayer fue eminente ciudadano,
Pedro León Gallo, el noble, ya no existe;
¡rindió a la muerte su tributo amargo
y un vacío nos deja, acervo y triste!

FUENTES:

1.- J.V.I. Revista, Iris. Liceo de Hombres. “Estampas Atacameñas” Copiapó, Octubre de 1941. pp.17. Copiapó, Octubre de 1941.
2.- Álvarez Gómez, Oriel. Atacama de Plata, p. 201
3.- Homenaje póstumo a su memoria. Santiago: s/n, 1910. Incluido en el discurso de Ramón Luis Escuti a la muerte de Pedro León Gallo, pp. 137-38. Copiapó, 27 de diciembre de 1877.

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