El Valle de Copiapó saturado en polución y gases, el sacrificio de un territorio

En la primera semana de septiembre se declaró como Zona Saturada a las comunas de Tierra Amarilla y Copiapó. A principios de este año 2022 nos enteramos que Paipote rebasó en casi 500% la norma de amanación de gases, para dióxido de azufre y trató de hacer como que no pasó nada. Mientras las autoridades anuncian un plan de descontaminación, que tiene un plazo de 60 días hábiles para la polución de material particulado, cabe preguntarse sobre cómo el Valle de Copiapó y su población son afectados por uno de los problemas ambientales derivados de la minería que más directamente afectan a la comunidad, aunque esta no esté muy al tanto de lo que pasa. 

En esta columna, con ánimo de reportaje, se plantea un recorrido por el primer conflicto ambiental de los 90’s en la zona, el de las emanaciones de la Fundición Paipote. Además, se explica un poco del informe que da cuenta de las estaciones de monitoreo en la zona. Nos sumergimos en el material particulado y gases de esta historia, que dividiremos en más de una entrega ya que el tema es más extenso y complejo de lo que podríamos llegar a contarte en una sola publicación. 

Por David Ortiz Zepeda 

El origen de esta nota se gestó con la declaratoria de Zona Saturada el 2021, y con los nuevos antecedentes de las vulneraciones a la norma de emanaciones de gases por parte ENAMI. Para comenzar, te daremos una info saturadora desde el comienzo con los nombres de los documentos que ayudan a determinar esta resolución de parte de la institucionalidad: El Informe Técnico de Cumplimiento de Normas de Calidad del Aire por MP10 Plomo y SO2 de la red de Calidad del Aire de noviembre del 2019 y que luego se actualiza en sus datos con el Informe DFZ-2021-379-III-NC, denominado “Informe Técnico Cumplimiento de normas de Calidad del Aire por MP10, Plomo y SO2 Red de Calidad del Aire de Copiapó y Tierra Amarilla,marzo 2021 son los determinantes para la declaratoria de Zona Saturada de Copiapó y Tierra Amarilla.

Los más suspicaces pueden decir que esta es la declaratoria de zona de sacrificio Del Valle de Copiapó, dentro de los conceptos que permite la institucionalidad. En estas entregas, haremos mención de varios aspectos iniciando las menciones al proceso de ENAMI y dando paso a lo ocurrido este año con las partículas en el aire que llegan a los pulmones de las y los habitantes del Valle de Copiapó. Particulas y moléculas.

I Paipote, el centro de la discusión que zafó en la declaratoria de Zona Saturada 

Recuerdo que cuando niño iba poco a clases en el Kinder A de la Escuela Laura Robles Silva el año 1995. Por

Alrededores de Paipote, foto de Eduardo Herrera.

las mañanas la camanchaca, tan típica de la zona, se convertía en un suplicio de irritación a la garganta. La misma agua en suspensión, que es motivo de la vida en los cerros que rodean Copiapó, arrastraba los gases emanados por la Fundición Hernán Videla Lira (entre las más contaminantes del mundo). Niñas y niños a resguardarse en las casas, la Chimenea de Paipote era la culpable directa de escenas tan bizarras para una ciudad con poca lluvia, como lo era tener que hacer educación física adentro de las aulas porque en el patio todos se ahogaban.

Años atrás, el Estado de Chile a través del Decreto Supremo N° 185 de 1991 del Ministerio de Minería ordenó comenzar la vigilancia de contaminantes atmosféricos en el entorno de la Fundición Hernán Videla Lira, perteneciente a ENAMI. Mediante la vigilancia de calidad del aire se constataron altos niveles de contaminación por anhídrido sulfuroso debido al impacto de sus emisiones.

Los resultados hicieron que en 1993 el Ministerio de Agricultura declarara como Zona Saturada por Anhídrido Sulfuroso (SO2) a la zona circundante a la Fundición Hernán Videla Lira. Considerando dentro del perímetro al casco urbano de Tierra Amarilla y al sector rural de Pabellón junto al Pueblo de San Fernando y Paipote en la comuna de Copiapó.

Ese episodio de continuas mañanas asfixiados en SO2 llevó a uno de los primeros movimientos socio-ambientales de Chile en los 90’s: el de la Comunidad de Copiapó contra la Fundición Paipote de ENAMI. Pancartas, marchas y mucha presencia en los medios. Si bien se hicieron modificaciones a su funcionamiento, que aminoró un poco los episodios críticos ambientales para los 2000, los eventos por emanaciones de Anhídrido Sulfúrico continuaron. En la Escuela de Música se hizo un mural de protesta, y el Liceo José Antonio Carvajal a través de sus alumnos fue uno de los primeros en salir a protestar.

Ese mismo año en que yo estaba en Kinder, sin cachar mucho qué pasaba, donde el presidente era Frei y lo imitaban en el Jappening con Já y cuando en Atacama la llevaba Red Atacama de TVN, se aprobó el Plan de Descontaminación de la Fundición Hernán Videla Lira de ENAMI.

En el primer informe mencionado en esta nota se detalla un aspecto contextual fundamental para el primer plan de disminución de la contaminación en el aire: «La finalidad del Plan fue cumplir con un programa de reducción de emisiones de azufre por parte de la Fundición Hernán Videla Lira, de manera que en un plazo de cinco años se cumpliera cabalmente con las normas de calidad del aire en la zona declarada saturada. Además, se obligaba a la empresa a reducir en un 40% -como mínimo- las emisiones de azufre a la atmósfera durante los meses de invierno a partir del año 1995 y mientras no se cumpliera con la norma de calidad del aire por anhídrido sulfuroso. Por otro lado, se restringieron las emisiones de material particulado y de arsénico de la Fundición, y a partir del año 1995, en un plazo de cinco años, ambos contaminantes debían reducirse en un 67%».

De ahí en más la discusión ha seguido en el aire, como también los episodios de saturación por el Anhídrido Sulfuroso.

«Con más de 600 microgramos por metro cúbico por sobre la norma, durante tres horas, Omar Maldonado, seremi de Salud (s) de Atacama, decretó la emergencia con el que se activaron los protocolos para proteger la salud de la población», dice una nota del 2016.

El año 2020 la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), volviera a formular cargos contra ENAMI, «por no ajustarse al Plan de Acción Operacional, registrándose reiteradas alzas de concentraciones de Dióxido de Azufre (SO2) en las estaciones de monitoreo de ENAMI, Tierra Amarilla y Paipote».

Una nota de prensa dice: «Las infracciones constatadas fueron clasificadas como graves y gravísimas por haber generado un riesgo significativo para la salud de la población. En el mismo acto, se formularon cargos por incumplimientos reiterados a la Norma de Emisión para Fundiciones de Cobre y Fuentes Emisoras de Arsénico por parte de ENAMI, constatados en los años 2019 y 2020».

Noticias sobre crisis con Anhídrido Sulfuroso en radio Bíobío.

En su estreno como institución en la zona, el Instituto de Derechos Humanos emanó un informe donde destacó una conclusión que, si bien puede ser evidente para muchas personas, no deja de tener peso al ser un documento emanado desde la institucionalidad: «Las personas han normalizado la situación de ‘vocación minera’ de la región, ha permitido hasta hace poco tiempo que los habitantes no cuestionaran el alto impacto que está teniendo en sus vidas la actividad productiva de la minería y la agroexportación». Negativas que culturalmente hacen a muchas personas aceptar la realidad tal cual y generar mitos, como por ejemplo, el que circulaba entre muchas personas que vivieron o trabajaron en la «Fundi», señalando que el respirar cobre ayudaba a tener muy buena salud pulmonar, como los calcetines de cobre ayudan a conservar sanos los pies. 

Volviendo al reporte mencionado del INDH. Se destaca el caso de la Fundición Hernán Videla Lira: «ENAMI y su Fundición Paipote, lleva 60 años contaminando y si en el pasado fue un símbolo de progreso, hoy es vista como un símbolo de la contaminación. A diferencia de Quintero, Puchuncaví y Petorca, los medios de comunicación no tienen una línea informativa que permita a la comunidad formarse una opinión más compleja de la situación que viven».

Este tema que ha estado ahí latente, y es complejo incorporarlo a la discusión pública cuando se da la justificación economista de que sin ENAMI, se cae la producción de los pequeños productores de mineral. Con este argumento se justifica la continuidad de unas instalaciones contaminantes que pese a la inversión de las últimas décadas, sigue emanando contaminación, principalmente hacia Tierra Amarilla.

Chile tendría en torno a 2.000 minas, generando 35.000 empleos directos en la pequeña y mediana minería. Y son muchos los datos que relevan la importancia de ENAMI Paipote y también ENAMI El Salado para la zona en términos productivos. 

Aquí dejo una muestra de los productores que trabajan con ENAMI en Atacama:

 

 

 

 

Por otro lado, la cifra de enpleados que dependen directamente de ENAMI es sumamente alta en relación al resto del país.

¿Qué cosas tira al aire la Fundición?:  Plomo, uno de los elementos más contaminantes y dañinos para la salud humana y el Anhídrido Sulfuroso (SO2), que es el que fue uno de los motivos principales de obligar a ENAMI a cambiar su forma de producción, y que sigue emitiendo anhídrido sulfuroso al aire.

Según el informe, las mediciones de plomo en el aire no superan la norma establecida para nuestro país. El SO2, pese a todas las crisis, según las mediciones y lo que finalmente llama declarar como Zona Saturada al Valle de Copiapó es el Material Particulado. Si vemos las estaciones colindan con las faenas mineras de la zona.

Y bueno, es que el asunto es evidente. Como lo han notado los copiapinos y copiapinas que tienen que ir a hacer sus trámites al Registro Civil de Tierra Amarilla, la contaminación allá es peor que en el sector poniente Del Valle de Copiapó.

Retomo los relatos del informe del INDH.

→Por otro lado, los habitantes de Tierra Amarilla son enfáticos en denunciar la constante suspensión de polvo y material particulado, causada por las faenas mineras, especialmente las tronaduras, que ha afectado su salud:

“Yo sufro de congestión causada por la contaminación del aire… Es increíble, pero cuando salgo de aquí me siento mucho mejor” (Mujer, 73 años, sector Algarrobo, Tierra Amarilla).

Pero este año el informe declara lo siguiente: «En el análisis de la norma anual de plomo, se verificó que en las estaciones de Copiapó, Paipote, SanFernando y Tierra Amarilla (ENAMI), no superaron el límite normativo y los valores se encontraron muy por debajo del 80% del valor de la norma». Es interesante ver que las normativas de emisión a medio ambiente se cumplen, pero no podemos pasar por alto que emanar plomo aire es algo que sigue ocurriendo, aunque sea con un margen del 20% menos que lo que indica la norma.

Sobre todo cuando entendemos que el plomo es una sustancia tóxica que se va acumulando en el organismo afectando a diversos sistemas del organismo, especialmente causa efectos en niños y niñas de corta edad. El plomo logra alcanzar cerebro, hígado, riñones y piezas de calcio.

Según declara la Organización Mundial de la Salud «No existe un nivel de concentración de plomo en sangre que pueda considerase exento de riesgo. Incluso una concentración sanguínea de 5 µg/dl puede afectar a la inteligencia de los niños y causar problemas de comportamiento y dificultades de aprendizaje. Cuanto mayor es el nivel de exposición, más aumentan la diversidad y la gravedad de los síntomas y efectos asociados».

El informe de marzo de este 2021 señala «La evaluación de la norma primaria de SO2 de 24 horas concluyó que, el límite de 57 ppbv, no fue superado en las estaciones evaluadas para el período de 2018 al 2020, y solo se observó que en estación Paipote el valor obtenido, mediante el promedio trianual del percentil 99, fue de 45,42 ppbv (Plomo), equivalente al 79,7% del límite de la norma de 24 horas».

Igual existe un compromiso declarado de parte de la empresa de poder invertir y desarrollar una mejora en el nivel de contaminación de la Fundición Hernán Videla Lira (FHVL): «Las inversiones ambientales de ENAMI, relacionadas a las plantas, FHVL y poderes de compra, varían cada año, dependiendo de los proyectos contemplados. Por ej. los gastos asociados al año 2017 fueron US$3,9 MM».

Quizás esta columna que se puso más puntuda, no dé tanta info, por eso les dejo por acá este link de una nota de CIPER que da un mejor contexto con más fuentes. Por ahora, esta publicación tiene como objetivo problematizar en torno a esta realidad constatada, la de la polución. Esperemos que el plan propuesto efectivamente ayude a descontaminar esta zona de Atacama, el corazón de la región, ya que de pulmones está difícil hablar.

Y por acá les dejo un videíto de una visita de los honorables senadores a Paipote. Como dice Agua Santa, la banda coquimbana de cumbia, en su canción dedicada a Tierra Amarilla: «Voy pasando por Paipote, admiro sus maravillas»… Después del video se inicia la segunda parte, la del material particulado.

Iniciando este 2022, se destapa lo que todos sospechábamos pero que no teníamos antecedentes. Según indica el reportaje del periodista Rodrigo Verdejo, la fundición ha superado 63 veces el límite que fija la norma, desde que esta fue publicada en 2019.

Esto fue tan irregular que despidieron al Superintendente de Operaciones el 01 de junio, 09:00 de esa jornada el promedio horario marcó 2.027,8 µg/m³, en circunstancias que el límite es de 350 µg/m³.

Actualmente existe una investigación en la cámara de diputados para revisar eventuales irregularidades en los estados financieros y los balances metalúrgicos de Enami. Allí se presentaron los antecedentes de denuncia.

Estos antecedentes de los gases NO forman parte del informe utilizado para declarar como zona Saturada al Valle de Copiapó, gracias al ocultamiento de información por parte de la empresa estatal.


II El material particulado, el tierral en los pulmones 

INFORME 2019 SMA (el primero que mencionamos en la nota).

Con todo lo expuesto podríamos pensar que la declaratoria de Zona Saturada, apunta precisamente a las emanaciones de gases de la Chimenea de Paipote. La cual a muchos nos tocó dibujar o hacer en cartulinas para protestar cuando pequeños.

Pero la verdad es que la declaratoria viene de otro lado. Del trabajo físico más elemental de la minería, romper rocas y mover esas rocas rotas. Si se fijan en la imagen que pusimos al lado derecho, se ven las estaciones de control que miden lo que declara muy explícitamente en su título el Informe de la SMA.

Este tema también es señalado en un informe emanado de la empresa estatal ENAMI sobre las estaciones de monitoreo, explicándolo así: «es posible observar que las estaciones Paipote, Tierra Amarilla y San Fernando, superan la norma anual de MP10, y esto se debería a que estas estaciones registran concentraciones de MP10 provenientes de múltiples fuentes (minería, agricultura, transporte urbano, pasivos ambientales, actividades urbanas y rurales, industrias, entre otras), y no únicamente a fuentes provenientes de la FHVL».

Casi todas las faenas colindan con el radio urbano de Tierra Amarilla, locación elegida por el difunto Germán Marín para ejemplificar el deterioro de las instituciones en su novela llamada de título poco disimulado «Tierra Amarilla» (2014), hace referencia a las mineras y su polución, a la vez que la ausencia de Estado.

El informe presentado en marzo de este año, entregó gracias al análisis de datos de MP10 y SO2 que se realizó con las mediciones del periodo comprendido entre el primero de enero de 2018 y el 31 de diciembre de 2020, periodo en el cual se utilizaron instrumentos de medición con aprobación EPA (Norma de Protección Ambiental de Estados Unidos).

Esta información recogida de las estaciones de monitoreo, arrojó que se superó la norma establecida de «150 μg/m3N 50 μg/m3N» es decir 150 microgramos por metro cúbico normal por día, y 50 microgramos por metro cúbico normal en un año.

Es decir el material que se levanta producto de las faenas mineras y que se acrecenta en sus efectos por los vientos llegó a la población. Retomemos el relato descrito en el informe del INDH
«“Yo estuve enferma del pulmón, estuve hospitalizada. Me dijeron que era por la contaminación. La vista también, el oftalmólogo me dijo que era por el polvillo, porque a mí me pica la vista” (Mujer, 78 años, sector Algarrobo, Tierra Amarilla)».

Consultamos al Ministerio de Medio Ambiente y gentilmente, el equipo de técnicos nos ayudó a dilucidar algunas dudas. Por ejemplo, cuál es el tipo de elementos que encontramos en el Material Particulado, que llega al aire. «A partir de las muestras de material particulado respirable MP10, se efectúan análisis químico cuantitativo de Calcio, Mercurio, Arsénico, Fierro, Zinc, Plomo, Cadmio y Antimonio en forma mensual, para cuatro estaciones de la Red Monitora Hernán Videla Lira. Estos elementos son propios de la composición de los minerales, de los cuales se obtienen el concentrado para la función». Es importante destacar que si bien estos elementos, propios de la composición química de la zona se pueden detectar, solamente en el caso del Plomo existe una norma que rige su presencia en el ambiente.

En el caso de Candelaria, el 27 de julio de este año la SMA también formuló cargos contra la Minera Candelaria, la cual se refirió a varias infracciones al plan de Resolución de Calificación Ambiental (RCA), una de las cuales tiene relación con la emisión de material particulado. Se detalla en ese informe que durante 124 días se constató una utilización mayor de explosivos en 136 eventos de tronadura (vean el mapa anterior, donde se ve la distancia de la faena de Candelaria en relación a la población).

Actualmente existe la posibilidad de la comunidad pueda aportar con datos. Según informaron en el Ministerio de Medio Ambiente,  cualquier persona natural o jurídica podrá, dentro del plazo de 60 días, aportar antecedentes técnicos, científicos, sociales y económicos sobre la materia. Dichos antecedentes deberán entregarse por escrito en la Oficina de Partes del Ministerio del Medio Ambiente o de la Secretaría Regional Ministerial del Medio Ambiente de la Región de Atacama, o bien, en formato digital en la casilla electrónica: oficinadepartesatacama@mma.gob.cl habilitada para tales efectos. No dejemos pasar la oportunidad.

 

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