Maribel Pinto: «Lo que se hace en Atacama es por el punch de los artistas, no por el apoyo de la institución»

Maribel Pinto es una bailarina profesional que dejó su vida en Santiago y se vino hasta Atacama, buscando rápidamente su veta de desarrollo profesional  se encontró con una escena que parecía desierta, pero que al poco tiempo le entregó gratas sorpresas al demostrar que en Copiapó y en el resto de la región, sí existían personas dispuestas a dar todo por su pasión en el arte y poblar de actividad la zona.

En esta entrevista nos cuenta de su trayectoria, su visión sobre la escena cultural atacameña y hace un repaso de lo que fue el trabajo de ESARTE, el fallido intento de mantener una escuela de arte en Copiapó que dejó entrever los problemas en la gestión cultural que se viven en nuestra región.

¿Cuándo empezaste a desarrollar tu arte?

Mi camino por la danza comenzó bien pequeña yo trabaje en tiempos de dictadura me toco nacer en 1972 y quedarme casi todo mi infancia, adolescencia y parte de mi adultez en dictadura. En ese contexto yo era niña de población y habían colonias o campamentos, que se hacían en ese entonces, en donde se realizaban muchos talleres los cuales me llevaron a comenzar con teatro, títere, danza, música y cuanto taller que venía yo lo tomaba y entonces pasé de tomar clases a ser monitora, a participar en ciertas compañías y lo primero que hice formalmente fue en la compañía de danza de la población La Victoria. Participé de esa compañía durante 2 o 3 años, bailé en el teatro Caupolicán, también en el Providencia.

¿En qué momento das este paso que sales de Santiago y llegas a Copiapó?

Trabajé 10 años siendo asistente de patricio Bunster en composición e interpretación, ya cuando el centro de danza espiral había pasado a la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y me vine un poco de rebote, porque trasladaron en ese tiempo al que era mi pareja entonces y yo dije “bueno me vengo”, aparte que estaba un poquito cansada de Santiago, porque a pesar que te da muchas oportunidades, también es un mundo de harta pelea para ganarse los espacios. El estar vigente en una compañía requiere mucho sacrificio no solo en términos de tu arte, sino que también en términos económicos, de familia y distancia, ya que uno sale a las 7 de la mañana y vuelve a las 12 de la noche, si es que tienes suerte. Llegué a Copiapó el 3 de agosto del 2006.

¿Cómo fue a la realidad que te enfrentaste aquí en Copiapó, ya que es más restringida en términos artísticos?

Estaba restringido tal vez en el ambiente en el que yo trabajaba en Santiago que era en una universidad haciendo clases, en formación de bailarines, en fin, en capacitación, pero tal como lo decía cuando me estaban despidiendo de la región, y me decían que “que lata que me fuera”, yo les respondía que había tanta gente aquí… que este es un desierto, pero que cuando florece es maravilloso, y eso para mí fue un pilar fundamental que siempre me estuvo como forzando a ser, porque parece como que no hay nada, parece que no sucede nada, parece que no hay nadie; pero en el fondo hay mucho, solo que hay que saber verlo. Cuando llegué acá parecía que no había nada, pero empecé a encontrar con gente maravillosa que trabaja en la danza, gente que ama lo que hace. Empezamos a desarrollar cosas y de ahí empezaron a aparecer proyectos. Eso lo hicimos en conjunto, con todos los que estábamos aquí, y con todos los que fueron llegando. Creo que el desarrollo de la cultura en Atacama, si bien pareciera que no avanzó, en realidad sí lo hace. Ahora bien, ahí tengo mi gran “pero” en las instituciones que no apoyan en este desarrollo en que los artistas están tratando de forjar,  pero sí creo que aquí existe mucha gente talentosa muchos niños muchos semilleros que están ahí que están disfrutando, pero que no existen lugares donde cobijarlos.

¿En ese sentido como ejemplificarías este choque de los artistas contra la institucionalidad que de repente pasa por alto sus necesidades y capacidades?

Yo creo que de los artistas, el trabajo que han estado haciendo es como lo natural. Uno se cansa de patalear o de ser el salmón que va contra la corriente. Las instituciones hacen eso, hacen vista gorda y entonces los artistas deciden hacer su camino de manera autónoma, lo que es súper viable, y dejan a estas instituciones hacer  lo que quieran, entonces se produce ese desaparecimiento del desarrollo real sostenido por estas instituciones que deben hacerlo; versus el trabajo real que hace el artista, porque el artista no deja nunca de hacer su trabajo. Los creadores lo que hacen es mandar a la punta del cerro a todas estas instituciones y ya no ligarse más con ellas, o bien como artista te ligas a instituciones súper particulares. Entonces uno sigue haciendo cosas y se sigue viendo lo que uno hace en la creación, y ellos se suben al carrete y dicen que la cultura sigue avanzando que el desarrollo sigue avanzando en la zona, pero si uno lo ve bien son los artistas trabajando solos y saliendo adelante, sin instituciones. Lo que se hace en Atacama es por el punch de los artistas, no por el apoyo de la institución.

¿Cuál es el proyecto en cual te embarcaste o cual más valoras en tu paso por Atacama?

Cuando llegué lo que más me llama la atención es el punch con el que trabajaba, la que a mi juicio, era la única compañía de danza contemporánea independiente, que se llamaba “contratiempo” y que la lideraba Maria Isabel Neyra. Ella es su pilar fundamental dentro del desarrollo de la danza en la Región de Atacama. Ellos estaban haciéndolo solos y es sumamente válido, venían algunas personas pero de manera muy esporádica hacían un taller, traían recursos y con eso ellos iban armando su trabajo. Lo hacían solo de las ganas de hacer, creaban cosas fantásticas, pero necesitaban seguir aprendiendo, entonces como yo venía desde la universidad formando gente, dije: “aquí hay que trabajar la formación, la capacitación”. Entonces con María Isabel desarrollamos los primeros programas de capacitación en danza, lo que ha futuro nos llevó a generar un semillero de gente que está estudiando danza profesionalmente. Eso lo hicimos con FONDART, era postular todos los años para obtener los fondos ganarnos eso y trabajábamos todos los días, nos sacábamos la mugre haciendo clases porque no podíamos traer mucha gente de afuera y funcionó muy bien, eso cuando Mauricio Ceriche trabajaba en un cargo municipal que no recuerdo, pero la directora era Norma Moreno. En ese entonces también me acerqué a Mauricio, porque de él tenía buenas referencias desde Santiago de algunas personas que habían venido. Y bueno, con él empezamos a divagar la idea de que “es necesario una escuela”. Entonces me dijo que por qué no hacía el proyecto de ESARTE (Escuela Artística Experimental de Copiapó)  y ahí es donde nació esa iniciativa. Lo conversamos mucho, yo hice la propuesta y cuando él asumió en la Municipalidad como Director de Cultura, me dijo “aquí lo vamos a hacer”. Pero todo eso no terminó bien, nada de bien. Debo decir que como amigo es un gran amigo, pero yo critico su gestión cultural. Como director cultural las razones que tenga son suyas para explicar lo que pasó, pero lo que es para mí no tienen validez,  no aporta al desarrollo de la región, menos con el trabajo que se ha hecho con el Centro Cultural que es un elefante blanco. ESARTE para mí fue como el gran sueño, porque por fin era como el espacio real en un lugar concreto, y el Centro Cultural era un lugar en que los chicos podían formarse en música, danza, artes visuales. Aquí además, podían formarse en tres disciplinas de esta área: escultura, dibujo y pintura. En música también: guitarra clásica, percusión y canto lírico. Entonces, en esta región donde supuestamente era todo desértico, florece ESARTE, dándole la oportunidad a 150 niños de formarse profesionalmente. Quien vio los resultados de ESARTE a fin de año no puede desmerecer el trabajo del equipo, porque lo que ahí se vio fue de una creación excepcional de un año y medio de gestión era de excelencia lo que estaban mostrando, cerrando con una función impecable. Está el registro de eso, es real, realmente estaban aprendiendo, se estaban formando y conviviendo con aquello que querían seguir, en lo que querían aprender y fue una lástima que el municipio no tuviese visión, que el alcalde no tuviese visión de nada y que nos haya dejado al alero de nada. No se obtuvieron los recursos y es ahí donde yo critico a Mauricio, no hubo recursos y éstos niños quedaron flotando. Nosotros quedamos frustrados porque era un tremendo proyecto y quedo ahí, en nada.

¿Cuál crees que es como las responsabilidades que existieron en este sentido?, porque igual se dejó a la deriva a los niños que optaron por estos talleres.

Yo creo que es la falta de visión al no concebir que el desarrollo de un pueblo radica en la cultura. Un pueblo que no viva, que no registre su cultura, que no se reconoce; podrá tener mucha plata, muchos avances, pero sino reconoce esa cultura que es parte de él… como decía un cubano: ”si no se mueve no está vivo”, es decir, “si no siente la cultura no está vivo”, ¿cómo no va a sentir la cultura si está vivo?, la cultura no es solo presentaciones artísticas, la cultura es más profunda, hace que el pueblo se vista todos los días. En ese sentido, esto es lo primero que yo veo y lo otro es que lamentablemente estamos en una sociedad en que la cultura es tan poco valorada, los artistas  aún son miradas como personas que tienen un hobbie, un pasatiempo, no son miradas como personas que trabajan y se dedican a esto, nadie apoya la cultura y el arte.

¿En qué otras instituciones crees que se manifiesta lo que estas mencionando de la falta de visión, por ejemplo con las empresas de la gran minería?

Yo creo que ahí las instituciones tienen una tremenda misión. Creo que el Consejo Regional de Cultura no ha generado políticas que enriquezcan a la cultura de la región , han estado siempre al alero de las políticas que viene desde Santiago que la mayoría de las veces a nosotros no nos  sirven para nada, entonces por ejemplo siempre en los últimos 8 años se ha estado peleando cada vez que se hacían cabildo, asamblea, consejo y no sé qué más para ver qué se iba a hacer con las políticas del consejo, con los dineros del consejo, y yo siento que debía existir una política en que se determinara que por ejemplo el 60% de los convenios que se generaban con  empresas que se hicieron con el consejo, deberían haber sido utilizados para artistas de la región y que eso  sea una política regional. Por ejemplo, el consejo de la cultura tiene un convenio con Kinross y anualmente traen tres artistas de renombre, que indiscutidamente son necesarios que los traigan y que los veamos, pero nunca han contratado a un artista de la región, porque nos miran en menos, porque piensan que Tito Beltrán es mucho mejor que el coro de cámara, siendo que el coro tiene una excelencia como la orquesta sinfónica, la orquesta filarmónica.

¿Cómo ves que queda parada aquí la escena cultural? ¿Hay un nivel efectivo de organización, que los artistas tiene un nivel mayor de autonomía de no estar esperando a instituciones sino de enfrentar la creación y el trabajo desde su desarrollo y no tener que estar siempre amparado en el Estado?

Va bien, tal vez aún no se ven todos los frutos. Cuando llegué a Atacama, había una compañía ahora hay cuatro. Hay 10 chicos estudiando danza y otros muchos estudiando artes visuales, música. Mi propia hija incluso, a quien yo le hice música y ahora está estudiando canto lírico, entonces igual uno piensa en que ella estuvo en ESARTE y está estudiando artes. Probablemente es bueno lo que nosotros les decíamos en ESARTE, de conocer, salir; pero también es bueno volver y entender que el mismo proceso que uno tuvo es necesario que otros los tengan. Es importante que uno también se haga responsable del lugar que me cobijó, y me hago responsable como artista. En danza ahora hay cuatro compañías, ahora hay una de afro y que lo está haciendo fantástico. Está la compañía de danza movimiento en paralelo, esta Kultury con toda su potencia en folklore, de percusión. Están Llanos de Ollantay, que comenzó como proyecto de gestión del CRCA y que ahora es un centro cultural. Entonces vemos que están sucediendo muchas cosas como las películas que están desarrollando los audiovisualistas, la gente de teatro que ha sacado muchas obras, y todo eso está ahí en potencia. Creo que es fundamental la presencia del sindicato y es bueno que este ahí presente y que siempre sea la piedra en el zapato de todas las instituciones y las empresas, para que apoyen a los artistas porque realmente se nos hace pesada la pega, demasiado pesada.

2 comentarios

    1. DEBERIAS LEER BIEN Y ENTENDER LA LECTURA..EN NINGUN MOmeTO DICE :»QUE AQUI NO HABIA NADA»….solo dice » que hay que saber ver,enconrarlo,que habia mucho potencial y que la gente se esta abriendo a crear y que haora hay mas compañias,no se esta jactando que ella «…tremendo aporte Maestra querida Maribel Pinto en conjunto con Maria Isabel Neyra son las perosnas que han impulsado la danza en la region….y que no se quede en cuatro paredes……

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