Editorial: Carretera en Pan de Azúcar, ¿un atentado del Estado contra la biodiversidad?

Es necesario que las instancias de Gobierno estén de acuerdo en que lo que se busca es un mejor Chile, más desarrollado e inclusivo. En este camino hacia un mejor país suele ocurrir que a veces los actores discrepan en la forma de alcanzar ciertos objetivos, pero hay ocasiones en que ocurren verdaderos choques de metas, visiones y fórmulas. En este punto es que podemos ver enfrentados a dos ministerios precisamente, al querer abarcar dos temas que son de interés nacional y que incluso pueden traspasar las fronteras de nuestro territorio.

Por una parte el Ministerio de Obras Públicas en su rol de acercar el desarrollo para todos mediante la apertura de nuevos y mejores caminos y por otra parte el Ministerio de Agricultura que a través de la Corporación Nacional Forestal que tiene como meta preservar muestras de ecosistemas que forman parte del patrimonio natural de nuestro país.

Desde el MOP se tiene como meta avanzar en el mejoramiento de los caminos secundarios estableciendo para ello la medida de kilómetros como parámetro de evaluación: Mientras más kilómetros alcance es mejor la labor del MOP. Por supuesto que es algo que nos beneficia a todos, hasta que esos kilómetros se intentan colocar en lugares donde no corresponden.

Recientemente se supo que la cartera se encuentra haciendo los estudios de factibilidad para construir (sin la existencia de un camino previo) una carretera que pase por la costa entre Taltal y Chañaral. Suena hasta idílico atravesar a altas velocidades rodeados de enormes farellones por un lado y el mar por el otro, y lo sería si no fuera porque en medio de todo este embrollo, al Estado se le ocurrió “en su afiebrada concepción de conservación de la naturaleza”, colocar hace 30 años un parque nacional, justo en medio de donde el señor MOP quiere poner su carretera.

Tal parece que a alguna divinidad ancestral  no le gustan los servicios de infraestructura que hacen los chilenos, porque se le ocurrió nada menos que poner animales como guanacos, ¡Justo donde tiene que pasar el tan mentado desarrollo! Como si no fuera poco, cuando se construyó la doble vía entre Copiapó y Vallenar no se tomó mayores consideraciones a que las poblaciones de guanacos cruzan de un lugar a otro. La obra final consideró la instalación de “cruces de ganado”, unos túneles oscuros que ni un ser humano los cruzaría sin sospechar de lo que hay adentro.

La experiencia nos ha enseñado que para conservar debemos evitar la creación de nuevos caminos e ingresos hacia sectores que buscamos mantener casi intactos. Un área que conserve su biodiversidad no solo presta servicios paisajísticos, sino también un reservorio de material genético que puede traer soluciones a nuetra calidad de vida en el futuro. Principalmente en temas de medicina.

La biodiversidad es esencial para la supervivencia de los ecosistemas, a pesar de que está en jaque por todo el mundo. Estudios recientes demuestran que en el 2050 podrían haber desparecido el 11 % de las zonas naturales que había en el mundo en el año 2000.

De aquí al 2030 podría desparecer el 60 % de los arrecifes de coral; el 80 % de los tipos de hábitats naturales protegidos de Europa están amenazados; las actividades humanas han multiplicado la extinción de las especies entre cincuenta y mil veces la de los últimos cien años.

El Estado de Chile ha creado el parque nacional Pan de Azúcar en el año 1985 para preservar y conservar los ecosistemas, especies y recursos históricos-culturales, aportando de esta manera al desarrollo sustentable del país. Existen varias experiencias precisamente en Chile de lo mal que se llevan las carreteras con las áreas silvestres.

Sin ir más lejos, en el extremo norte, la carretera internacional de Arica a La Paz atraviesa el Parque Nacional Lauca: Constantemente el Gobierno debe destinar recursos a la limpieza debido a las toneladas de basuras que se acumulan en los costados del lago Chungará, porque algo es muy claro…no tenemos cultura…los conductores utilizan la ruta como un basurero sin fin. Hace un mes nada más se supo de un derrame de petróleo en los límites de ese parque. Se podrían preguntar ¿Qué pasa con la carretera que atraviesa por Torres del Paine? Bueno el número de visitantes supera las cien mil personas, siendo una de las reservas más visitadas por turistas.

Asimismo esto implica un control enorme por parte del Estado. También se debe considerar que el parque tiene una superficie de 227.980 hectáreas contra las 43.754 ha de Pan de Azúcar, por lo cual el impacto de una carretera es menor que acá en el norte.

Volviendo al tema de la cultura, es quizás el peor indicador para esta carretera, simplemente porque sin el control adecuado, de cierres y personal, el sector se llenaría de tomas como ha venido ocurriendo en toda la costa de Atacama, donde en forma descontrolada el borde costero es ocupado para construir verdaderos caseríos con vista al mar. Debe actuar el principio de precaución.

Una carretera simplemente dejaría a Pan de Azúcar como un paso y no como un destino, porque -junto con todo lo anterior-, se pierden las principales características que posee el parque que lo hace atractivo para el turista de intereses especiales, ese que ha optado por recorrer estos lugares precisamente por su aislamiento de los centros urbanos. Se debe recordar que es el casi aislamiento (porque es un sector que está al lado pero oculto), favoreció el desarrollo de una flora y fauna únicas en el desierto, donde la presencia humana a gran escala es una amenaza por todo lo expuesto.

En lugar de ganar más desarrollo para el turismo, puede que se termine por asfixiar un lugar que perfectamente puede potenciarse turísticamente. En resumen y sin temor a ser redundante, un lugar que de ser un destino se transformaría en un lugar de paso más y eso terminaría por echar por tierra las posibilidades de desarrollo turístico para la región. Caso aparte las dificultades para la conservación que podríamos consultarle a los administradores del lugar y no nos imaginamos las respuestas que nos puedan dar, pero en la mirada de desarrollo que está aportando el Gobierno Regional, basta con los argumentos expuestos.

2 comentarios

  1. todo bien, buena manera de estimular el debate hasta : «Volviendo al tema de la cultura, es quizás el peor indicador para esta carretera, simplemente porque sin el control adecuado, de cierres y personal, el sector se llenaría de tomas como ha venido ocurriendo en toda la costa de Atacama, donde en forma descontrolada el borde costero es ocupado para construir verdaderos caseríos con vista al mar. Debe actuar el principio de precaución.»» que comentario mas clasista y fuera de lugar, sobre todo tomand en cuenta que no hay caserios en otros parques nacionales…

  2. No es un antojo preservar. Nuestra falta de información y conocimiento pueden hacer que desaparezcan especies que, por ejemplo, podrían tener la cura al cáncer, o espacios naturales que colaboran en la prestación de servicios ecosistémicos necesarios para que simplemente podamos seguir respirando. Los Sres. del MOP y del GORE deben entender que el mundo se hereda y la herencia debe tener también la holgura de permitir que las futuras generaciones descubran cosas que hoy nuestra debilidad intelectual no nos permite ver.

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