Alternativas emergentes para una ciudad que necesita cambios urgentes

Por David Ortiz

La responsabilidad de los municipios es vital para tener una mejor calidad de vida. Mejor administración de las escuelas públicas, de los Centros de Salud Familiar, de la gestión del Centro Cultural Atacama, del mantenimiento y hermoseamiento de áreas verdes y espacios comunes, toda una serie de elementos que en las últimas dos administraciones no se han visto bien ejecutadas. 

El ejemplo más brutal fue el de las platas SEP el año 2013 cuando no se rindieron las platas entregadas a los estudiantes más pobres de la ciudad (El gran daño de Copiapó, Revista Qué Pasa), al mismo tiempo que no se pagó durante un año las cotizaciones a los docentes del sector público. Así también descoordinaciones en otros ámbitos. Recién a un mes de las elecciones se terminó de limpiar sitios insignes de la ciudad.

Hoy Copiapó adolece de sitios donde ir a descansar y distenderse. El Pretil está en decadencia, pese a ser el único rincón verde de la ciudad. Vestigio de cuando el valle era verde.

El espacio urbano no responde a una ciudad con espacios comunes, lugares donde encontrarse (que sí los tuvo alguna vez), sino que solo es un espacio hábitat dormitorio.

La mayor parte de las poblaciones carecen de organizaciones comunitarias. La disgregación social se impuso. La segregación hace que haya un Copiapó acomodado en Chamonate y Piedra Colgada, en el Pueblo de San Fernando y otro totalmente marginal de Avenida Los Loros hacia arriba.

Este diagnóstico negativo tiene oportunidad de resolverse. Veo con esperanza algunos proyectos vecinales en tal sentido. Es la comunidad la que debe empoderarse para exigir a las instituciones. No se debe esperar de forma pasiva que el Estado se haga cargo de resolver los problemas, como se hacen en otras cosas con «los comité de expertos». Mucho menos esperar que el mercado actúe sólo.

Pero hay esperanzas. Veo desde lejos (porque vivo al otro extremo de la ciudad, a los cerros) cómo el Movimiento Rosario es el mejor ejemplo de auto gestión vecinal. Una población histórica que había sido extigmatizada y donde al igual que otros sectores de Copiapó, el individualismo se estaba tomando los espacios, con la venta de drogas baratas y destructivas como principal motor de separación.

Una experiencia que se va ampliando a sectores como Borgoño. Con el trabajo de los mismos vecinos se puede ir haciendo retroceder a las fuerzas negativas de nuestra comunidad.

De ese trabajo debería aumentarse la fiscalización y control de las instituciones públicas, partiendo por el municipio.

Para las próximas elecciones que se avecinan el futuro no es muy alentador. Sin embargo hay candidatos que vienen de expresiones de movimientos sociales. Trabajo con características asambleísticas. En ellos existe la búsqueda de coordinación y acuerdo entre grupos representativos de la comunidad, y no lógicas de poder partidista y/o económico.

Así también en las demás comunas de Atacama. Por ejemplo en Tierra Amarilla donde existe un candidato a alcalde (Joel Carrizo) que es levantado como alternativa con la base de trabajadores del Sindicato de Pirquineros de Tierra Amarilla, el más antiguo de Chile.

Mientras partidos que se dicen expresiones populares apoyan a candidatos como Marcos López, siguiendo sus lógicas de comités centrales sin apego a la realidad. Partidos de origen obrero generaron alianzas en los últimos años para consolidar a la familia del alcalde. La Senadora Isabel Allende entregando el capital político histórico que posee su partido a la señorita Diputada Cicardini.

Un escenario nefasto. Aquí en Atacama, por ser una Región con poca densidad poblacional se da el caso de que los partidos consolidan ciertos personajes clave. En los noventa fue Ricardo Núñez, ideólogo del Socialismo Renovado. En su momento Antonio Leal era parte de la cúpula del PPD. El Senador Prokurica compartió parte de mesa directiva de RN. La Diputada Yasna Provoste ha sido parte de la directiva de la DC. El Diputado Lautaro Carmona es parte del Comité Central del Partido Comunista.

Más asambleísmo, redes vecinales, interacción entre agrupaciones y fuerzas sociales. Esa debería ser la ruta a seguir. Ya sea con agrupaciones de artistas, cooperación entre pequeños productores, prestadores de servicios asociados, juntas de vecinos, mesas barriales que no estén cooptadas por los partidos políticos tradicionales, que en la zona tanto se hacen del juego minero, la extractivismo político, esa de venir a sacar capital político para posicionarse a nivel nacional.

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