Opinión: Derrota de Héctor Volta en Chañaral y la agonía de la vieja política

Por Christian Palma / www.semanario7dias.cl 
Don Héctor Volta es un tipo simpático. De talla ligera, la anécdota sabrosa y amigo de sus amigos. Un político de tomo y lomo, a la antigua, donde dejar a todos contentos con promesas –muchas veces irrealizables- fue su marca registrada al igual que la sonrisa y el apretón de manos.
Durante los 16 años que estuvo a la cabeza de la municipalidad de Chañaral, convivió con duras críticas a su gestión. Nunca la tuvo fácil, pero siempre se las arregló para ganar –incluso con mayorías nacionales- a pesar que los cuestionamientos no paraban. Ahí estaba Volta dando palizas a sus adversarios, inaugurando obras menores, visitando juntas de vecinos o asociaciones deportivas que lo hacían mirar para atrás a sus adversarios. Con eso era suficiente.
Sin embargo, esta vez perdió, y por muchos votos de diferencia. A mi juicio, esta derrota se debió a varios factores, principalmente a una gestión deficiente y al exceso de confianza para enfrentar esta nueva campaña: “Creo que estoy mejor que en elecciones pasadas”, comentaba en el mes de mayo.
Pero no es solo eso. Las acusaciones de malversación de fondos y corrupción en el municipio (sin comprobar) fueron mermando su credibilidad (en línea con todo el espectro político nacional). Su discurso anticuado y “amiguista”, junto a la sensación de que solo dirigía y favorecía a sus cercanos, abrieron una herida mortal.
También se caracterizó por gobernar de manera muy personalista, siempre se ocupó  de desdibujar a quien le hiciese sombra política, incluso dentro de sus aliados, quizás mucho más preparados que él. Tanto así que Volta no deja herencia política alguna y, peor aún, sin delfines a la vista que puedan tomar el relevo en su sector.
Por otro lado, nunca escuchó el clamor que pedía renovación de los funcionarios municipales, tampoco sus colaboradores aportaron mucho a la hora de sobresalir en atención y trabajo profesionalizado, entre otras anomalías.
A todo eso debe sumarse el lento trabajo de reconstrucción, el desgaste de la Nueva Mayoría, las nulas oportunidades de trabajo, la estampida de chañaralinos ante las escasas opciones de mejorar su calidad de vida y la irrupción de Raúl Salas, determinaron una derrota inesperada para sus huestes y para el mismo.
Sin embargo, Héctor Volta perdió más que todo lo descrito muchos lustros antes. Se farreó (16 años lo permiten) de ser el alcalde que construyera un nuevo rostro para Chañaral. De ser el edil que edificara obras sustentables, de largo plazo e icónicas de la ciudad. No basta con el faro del Milenio o el Paseo costero. En estos años pudo hacer más, pero no lo logró o no quiso.
Pudo haberse arrepentido del baño en la playa de Chañaral con el ex presidente Ricardo Lagos, pudo enfrentarse de mejor manera contra los responsables de la contaminación de la playa y no aceptar medidas paliativas de parche, pudo generar más y mejores posibilidades, en todo sentido, para la ciudadanía que se agotó de las promesas incumplidas, pudo hacer miles de etcéteras, pero no.
Lideró esta comuna dentro de sus posibilidades, pero con eso no basta para lograr la eternidad. No todo fue malo, seamos justos, pero en la vorágine de esta columna, no logro encontrar algo bueno o que me genere alegría en mis recuerdos inmediatos.
Héctor Volta pasará a la historia como uno de los alcaldes (si es que no el más) que por más tiempo ostento ese cargo en Chañaral, pero lamentablemente para él, los libros de historia dirán que en su cuatro períodos, este pueblo no solo perdió mucha gente que prefirió abandonar el terruño, sino que también la alegría, la esperanza y la mística. Ganó la delincuencia, el mal trato, la pillería y el “pasar por encima del otro a como de lugar”. Nos acostumbramos a caminar sin luz y a tientas, casi por instinto.
El viejo adagio dice que “nadie está muerto en política”. Habrá que ver ahora cuál será el aporte de este hombre que, sin lugar a dudas, ama a su puerto, que siempre estuvo para sus amigos y cuyas intenciones siempre apuntaron al bienestar de su pueblo, pero que este domingo perdió mucho más que una elección.

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